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La nueva cara de la quema de brujas.

Escrito por  el 
30 enero, 2017
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Bastante ha dado de que hablar “la ideología de género” supuestamente incluida en los acuerdos de la Habana por medio del enfoque de género, sin embargo, no existe claridad en cuanto a lo qué es el enfoque de género y las posibles consecuencias de su implementación en los acuerdos. Así las cosas, a continuación se intentará explicar qué es el enfoque de género, cómo se encuentra implementado en el acuerdo, las posibles consecuencias, él porque de la oposición al enfoque de género por parte de algunos sectores y finalmente las implicaciones de la eliminación de este enfoque y del reconocimiento a la población LGBTI.

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Fotografía por: Maria Fernanda Vargas Pérez.

¿Qué es el enfoque de género?

El enfoque de género es uno de los tipos de enfoques diferenciales. El principio de enfoque diferencial reconoce que hay poblaciones con características particulares en razón de su edad, género, orientación sexual y situación de discapacidad. Estos enfoques se usan a fin de lograr  igualdad material entre los distintos sujetos que conforman la sociedad, es decir, una igualdad que vaya más allá de lo estipulado por la ley. A partir del reconocimiento de las características particulares de la población, se han creado las “acciones afirmativas” a favor de los grupos históricamente discriminados o marginados, que buscan reconocer la existencia de las diferencias y eliminar los esquemas de discriminación que pudieron ser la causa de hechos victimizantes.

El enfoque de género es una categoría de análisis que surgió en los años sesentas (60s) gracias al movimiento feminista que demandaba comprender la manera diferencia en que habitamos el mundo según el sexo. Esta forma diferencia de habitar el mundo, se evidencia en los roles que nos son asignados y que a su vez generan una organización de la vida en los ámbitos sociales, económicos, culturales y políticos en el que a hombres y mujeres tienen una función, comportamientos y espacios “naturales” y diferentes según su sexo.

A modo de ejemplo, gracias a la organización basada en el sexo, los hombres han sido quienes históricamente se han encargado de la política, de ahí que en la historia de Colombia, todos los presidentes hayan sido hombres, en cuanto a las mujeres, históricamente se han encargado de los cuidados como la crianza o la atención a personas mayores o enfermas, de ahí que carreras como enfermería sean mayormente estudiadas por mujeres, o que quienes se queden en el hogar cuidando a los hijos, cocinando, lavando y demás labores del hogar sean las mujeres.

 

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Fotografía por: Maria Fernanda Vargas Pérez.

Enfoque de género en el Acuerdo Final de la Habana

El enfoque de género en el acuerdo final de la Habana suscrito entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional pretende lograr la igualdad material entre hombres y mujeres. Así, en primer lugar se identificaron las formas en que el conflicto afectó diferenciadamente a hombres y mujeres, reconociendo que las mujeres han sufrido “un impacto enorme, no solo como víctima directa de graves crímenes, la violencia sexual entre ellos, sino también en su condición de hija, madre, esposa y, en muchos casos, responsable solitaria de la preservación del hogar”[1]. En segundo lugar, el reconocimiento de las mujeres como ciudadanas autónomas, como sujetas de derecho y como actoras políticas. En tercer lugar, la implementación de acciones afirmativas que permitan a las mujeres acceder a los espacios que históricamente les han sido negados en función al rol que les es asignado por el hecho de ser mujeres (este rol como se explicó anteriormente es el rol de madre, esposa encargada del cuidado de los hijos, ama de casa), estos espacios son por ejemplo la participación política que históricamente ha sido asumida por los hombres, o el acceso a la tierra, que también ha sido privilegio de los hombres.

En cuanto a la diversidad sexual mencionada en el Acuerdo, el análisis es similar al enfoque de género. En primer lugar, el reconocimiento de la afectación del conflicto a la población LGBTI, por ejemplo, las violaciones correctivas a lesbianas o la persecución a las personas trans, en segundo lugar, el reconocimiento de la población LGBTI como sujetos de derecho y actores políticos y en tercer lugar la visibilización y acceso de sus derechos, tanto en la participación política como en el acceso a recursos.

Vale recordar que el enfoque de género no se implementó en el acuerdo por voluntad de las partes (FARC-EP y Gobierno Nacional), sino que fue gracias a las mujeres que desde sus diversas organizaciones que exigieron se tuviera en cuenta la afectación diferenciada que ha tenido el conflicto, que además, las mujeres son la mitad de la población mundial, son personas con derechos y que estos derechos han de reconocidos por el Acuerdo político que pretende poner fin a un conflicto armado. 

Posibles consecuencias del enfoque de género implementado en los acuerdos.

El enfoque de género en el Acuerdo busca la igualdad entre hombres y mujeres. Así, el acceso a los recursos económicos como tenencia de la tierra, préstamos bancarios o proyectos productivos que permitan generar un lucro económico en favor de las mujeres, entre otros, en, tiene como objetivo que las mujeres sean independientes económicamente, que tengan autonomía sobre el dinero que ganan y ellas mismas decidan en que gastarlo o no. Es decir, el Acuerdo busca que las mujeres tengan independencia económica y que no dependan de su esposo, compañero o padre para suplir sus necesidades básicas, que en algunas ocasiones son el motivo por el que una mujer no abandona a su esposo o compañero que la maltrata, esto por el miedo de no tener dinero suficiente para su sustento o el de sus hijos.

En cuanto a la participación política, el acuerdo busca que las mujeres puedan acceder a cargos públicos, o a espacios de participación y decisión, donde las mujeres además de ser gobernadas, puedan gobernar y velar por sus intereses, así como los hombres lo han hecho históricamente.

El enfoque de género en el Acuerdo, en ningún momento habla de cambiar los valores tradicionales de la familia, tampoco habla del matrimonio entre parejas del mismo sexo, mucho menos de la adopción de niños o niñas a parejas del mismo sexo, ni de la interrupción voluntaria del embarazo. Así, sería un craso error afirmar que el Acuerdo va a tener como consecuencia que las mujeres se vuelvan lesbianas, o los hombres gay, o que se va a dar prevalencia a las parejas del mismo sexo al momento de adoptar, toda vez que de lo anterior no hay siquiera una mención explícita en el acuerdo y tampoco una posibilidad implícita de que esto llegue a suceder, por cuanto el Acuerdo busca la salida política al conflicto armado y no una reforma a la familia.

 

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Fotografía por: Maria Fernanda Vargas Pérez.

¿Por qué la oposición al enfoque de género por parte de algunos sectores? La nueva cara de la quema de brujas.

El enfoque de género busca la igualdad material entre hombres y mujeres, donde las mujeres puedan gozar de independencia económica y participación política tal como lo han hecho los hombres históricamente. Quienes se oponen al enfoque de género en el Acuerdo, se oponen a que las mujeres sean libres, independientes y autónomas, se oponen a que las mujeres salgan del confinamiento al hogar y a la cocina, desean además que las mujeres permanezcan sumisas, calladas y a la espera de que los hombres les concedan permiso para hablar, para salir, para tener amigas, para denunciar, para exigir sus derechos.

La historia ha enseñado que no es la primera vez que algunos sectores, (especialmente religiosos que promueven un Estado dirigido por las normas y los mandamientos de la iglesia) se oponen a la libertad de las mujeres. Así, en la edad media, un tribunal eclesiástico establecido para descubrir y castigar las faltas contra la fe o las doctrinas de la Iglesia, estableció la inquisición como medio para castigar a quienes se apartaran del ideal de vida propuesto por la iglesia, donde las mujeres debían ser madres, esposas y buenas hijas del patriarcado, donde aquellas que demostraran su libertad y autonomía viviendo solas, creando medicinas para curarse a sí mismas o a otras, ayudando a parir a otras mujeres o siendo felices al reír fuertemente eran tildadas de brujas y castigadas con la hoguera, así se quemaron a más de nueve millones de mujeres que ejercían libremente su autonomía, mujeres insumisas.  

Por lo anterior, hay que cuestionar seriamente los intereses que esconden los opositores de enfoque de género, pues más allá de buscar un interés general, están defendiendo los privilegios que tienen al ser hombres, blancos, de clase alta, heterosexuales y con intereses políticos, que en lugar de buscar el goce efectivo de los Derechos Humanos de las mujeres, desean que se sigan reproduciendo los esquemas de dominación, entre ellos, la heterosexualidad, donde las mujeres han sido objeto de apropiación de los hombres, donde sus cuerpos y su trabajo se ha invisibilizando y utilizado en favor del grupo dominante que las oprime y las utiliza a su favor.  

Eliminación del enfoque de género y del reconocimiento a la población LGBTI.

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 Foto tomada de: Revista semana. Proceso de Paz: ¿Dónde están las mujeres? [2]

Eliminar el enfoque de género establecido en los acuerdos implicaría en primer lugar el desconocimiento a la forma diferenciada en que el conflicto ha afectado a hombres, mujeres y población LGBTI. En segundo lugar, implicaría el desconocimiento de los Derechos Humanos de las mujeres y de la población LGBTI, poniéndoles nuevamente en un lugar de víctimas, eliminando su reconocimiento como actoras y actores de cambio necesarios para la construcción de paz. En tercer lugar, se estarían reproduciendo las estructuras que han permitido que históricamente las mujeres y la población LGBTI hayan sido discriminados, marginados y excluidos social, política y económicamente. En cuarto lugar, se le estaría entregando el país y el futuro de nuestra nación a sectores que detrás de la defensa de los intereses “comunes”, lo que realmente defienden es su posición privilegiada en términos de clase, raza, sexo, intereses políticos entre otros. 

Por lo anterior, se hace necesario defender lo pactado en la Habana en cuanto al enfoque de género y a la población LGBTI, además de exigir la presencia de las mujeres dentro de la mesa de refrendación de los acuerdos y ante todo, no perder la esperanza.

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