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“Nuestros hijos no eran guerrilleros”

Escrito por  el 
10 septiembre, 2010
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Con fotos en tamaño real de jóvenes víctimas de las ejecuciones extrajudiciales y repitiendo en voz alta una y otra vez “nuestros hijos no eran guerrilleros” , caminaron por las calles de Ocaña, Norte de Santander, madres, hermanas, tías y otras mujeres que viajaron desde Soacha para la movilización.

La marcha formó parte de las actividades programadas durante el Primer Encuentro de Víctimas de Ejecuciones Extrajudiciales y Foro de Lucha contra la Impunidad que se llevó acabo el pasado 5 de septiembre de 2010.

encuentro_EE_NS_sep2010_AsodepoUna comisión compuesta principalmente por mujeres familiares de los jóvenes de Soacha asesinados por el Ejército, salió de Bogotá el viernes 3 de septiembre a las 7 de la noche con destino a Ocaña.

El sábado 4 de septiembre se adelantó una jornada de atención y acompañamiento jurídico y psicosocial en la sede de la Asociación de desplazados de Ocaña (Asodepo).

Las madres también visitaron el lugar donde fueron enterrados sus hijos en la vereda Las Liscas, Norte de Santander. Allí, bajo falsas promesas de trabajo, llegaron estos jóvenes buscando oportunidades. Sin embargo, miembros del ejército los asesinaron y los hicieron pasar por guerrilleros muertos en combate, para así reclamar beneficios que la política de seguridad democrática del gobierno Uribe ofrecía a los soldados por buenos resultados operacionales, como días de descaso o bonificaciones salariales.

“La idea de visitar la vereda Las Liscas fue de las madres, inicialmente no estaba en el programa, así que después de varias gestiones, incluida una ‘vaca’ para conseguir el dinero del bus, salimos para allá”, comenta Leydy Romero, asistente legal de Humanidad Vigente quien acompañaba el grupo.

El reencuentro con el lugar fue emotivo y triste. Varias de las mujeres estuvieron ahí dos años atrás y presenciaron como sacaron los cuerpos de sus hijos de esos huecos donde hoy hay cruces y que a pesar del tiempo y del pasto que ha crecido se conservan, tanto que ellas podían señalar en cuál de las fosas estaba su hijo.

encuentro_EE_NS_sep2010_fosasLloraron, se arrodillaron para orar y prendieron velas en el lugar donde alguna vez estuvieron sus hijos.

En agosto de 2008 el hijo de doña Blanquita apareció en una de esas fosas, pero en aquella desafortunada visita, no estuvo ella, fue su esposo, pues él no quería que ella “pasara por eso”.

Sin embargo, estaba la certeza de que el cuerpo de su hijo estuvo ahí. Con Yubelis, otra de sus hijas, se apartaron para sentarse en una piedra alejada de lo que alguna vez fue la tumba para su hijo y hermano, hablaron pasito para que sus palabras no quedaran en las cámaras que tenían casi en sus narices, y cogidas de la mano lloraron en silencio mirando las montañas que las rodeaban.

Antes de partir del lugar, entonaron una breve oración por sus hijos y por los de las otras madres que aún no saben que sucedió con ellos. Una de las señoras de otra comisión que participaba en el encuentro relató que sería feliz “si por lo menos supiera el paradero de los huesitos de sus hijos”.

Las mujeres se preguntaban en voz alta “¿los habrán matado acá mismo donde los enterraron?”. Ninguna respuesta, y por eso exigen justicia y verdad.

El domingo 5 de septiembre se adelantaron las actividades del Primer Encuentro de Víctimas de Ejecuciones Extrajudiciales y Foro de Lucha contra la Impunidad, en el Auditorio de Bellas Artes de Ocaña.

Primero se realizó un balance en términos de investigación, juzgamiento y sanción, a los responsables de las víctimas de ejecuciones extrajudiciales en el departamento de Norte de Santander. Luego vino un momento en el que se presentaron las víctimas que venían de las diferentes comisiones del país.

Todas y todos se expresaron, contaron su historia y coincidieron en que hay muchas personas pasando por lo mismo y que definitivamente este triste episodio les ha cambiado sus vidas.

Durante la jornada se exaltó la lucha por hacer justicia y que se castigue a los culpables, pero sobretodo, por limpiar el nombre de sus hijos. “Ha quedado en el ambiente una estigmatización que nos hace daño, gente que dice que esos jóvenes se lo merecían, además señalamientos también contra nosotras las madres”, señaló una de las mujeres que participaba en el encuentro.

encuentro_EE_NS_sep2010_marchaAl final de la jornada se hicieron unos compromisos y exigencias, una de las más importantes fue la de reunirse con el Presidente Santos. Posteriormente, comenzó la marcha que pasó por el parque principal de Ocaña, por el Palacio de Justicia y finalizó en el “muro para no olvidar” donde pusieron fotos, velas, mensajes y oraciones.

Las madres de las víctimas de ejecuciones extrajudiciales solicitaron una cita con el presidente Santos. La reunión fue propuesta para el 6 de marzo de 2011, Día Internacional de Víctimas de Crímenes de Estado, con el objetivo de presionar un mayor compromiso del jefe de Estado en a búsqueda de la “justicia y verdad” en los casos de sus hijos.

La caminata, pacífica y solemne, fue acompañada por familiares de las víctimas y representantes de organizaciones defensoras de derechos humanos.

El encuentro recordó que ya van dos años de los primeros casos conocidos de ejecuciones extrajudiciales, cuando fueron encontrados once cuerpos de un grupo de 20 jóvenes entre los 18 y los 28 años, que fueron reportados por sus madres como desaparecidos entre enero y febrero de 2008 en Soacha (Bogotá) y que luego fueron presentados por el Ejército como guerrilleros dados de baja en combate.

encuentro_EE_NS_sep2010_muroFinalmente, los marchantes crearon un “Muro para no olvidar” en el que dejaron mensajes dedicados a las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales, sus familias, las instituciones estatales y la sociedad colombiana en general, con el objetivo de que el olvido se convierta en impunidad.

Por su parte Alejandro Nope, del Colectivo Estudiantil de Asuntos Rurales (Crear), plasmó la obra principal del muro que refleja el dolor de las madres de los jóvenes ejecutados por el Ejército.

Al regresar al lugar de hospedaje, las mujeres compraron una torta y cantaron el feliz cumpleaños a doña Ana delia, una muestra de la unidad que hay entre todas.

El encuentro es organizado por la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat), la Corporación Colectivo de Abogados Luis Carlos Perez, el Movimiento Nacional de Víctimas de Estado – Capítulo Norte de Santander (Movice) y la Coordinación Colombiana Europa Estados Unidos Nodo Nororiental (CCEEU), con el apoyo de Humanidad Vigente.

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